Carlos Gardel
En Buenos Aires hay un dicho popular que reza
“Cada día canta mejor”.
Cualquier porteño sabe exactamente a quién se
refiere esa frase: Carlos Gardel, la figura más
emblemática de la historia del tango.
Nacido en 1890, desde niño se dedicó a la
música, y tras destacarse en sus inicios
interpretando piezas folklóricas, en 1917
cantó su primer tango en público.
Al comienzo de su carrera se lo reconocía
como el “Morocho del Abasto” (por el barrio
de Buenos Aires en el que vivió) y más tarde,
un payador llamado José Betinotti lo apodó como
“El Zorzal Criollo”.
Hacia 1925, Gardel ya era reconocido por sus
conciertos y giras por distintos países de
Latinoamérica.
Luego, su figura creció exponencialmente, a
tal punto que cantó en diversos países de
Europa y en Estados Unidos, e incluso grabó películas para la Paramount Pictures.
Su vida acabó abruptamente el lunes 24 de
junio de 1935, cuando el avión en el que
viajaba se estrelló cerca de Medellín,
Colombia, quizá en el momento de máximo
esplendor de su carrera.
Más de 70 años después, su nombre es
sinónimo de Tango, de Buenos Aires, y del
Abasto.
Por eso en la Ciudad existen diversas
actividades turísticas relacionadas con su
figura, como el Pasaje Carlos Gardel, una
calle peatonal sobre la que está emplazado
un monumento al Zorzal, a metros del actual
Shopping del Abasto y del restaurante "Esquina Carlos Gardel", antiguamente
conocido como “Chanta Cuatro”, que abriera
sus puertas en 1893 y que supo ser el
hotel-restaurant más reconocido de la zona.
En el mismo barrio también se encuentra el Museo Casa Carlos Gardel, en el que se
rescata, conserva, exhibe y difunde su obra.
Inspirado tanto en Gardel como otros de los grandes
de este género, desde 1998 -cada mes de agosto-
se realiza el Festival y Mundial de Baile de Tango,
con gran repercusión internacional, ya que atrae a
bailarines y público del mundo entero. |