IDIOMA
De todos los países del mundo donde el idioma español tiene estatus predominante,
la Argentina es el de mayor extensión territorial.
El idioma español es el único idioma de uso en la administración pública a nivel nacional,
sin que ninguna norma legal lo haya declarado como oficial.
Sin embargo, la provincia de Corrientes declaró en 2004 la cooficialidad del guaraní
para la enseñanza y los actos de gobierno, aunque no se encuentra reglamentada.
La amplitud del país, la existencia de distintos sustratos lingüísticos producidos por
la variedad de lenguas amerindias y las diferentes aportaciones de las lenguas vernáculas
de los inmigrantes europeos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, han dado lugar a varias modalidades dialectales diferentes.
El castellano rioplatense es el dialecto de prestigio en todo el territorio y el más reconocido
como variante argentina fuera del país; está fuertemente influido por el italiano, y presenta la particularidad de ser voseante aún en los registros más formales de la lengua.
La región patagónica —poblada mayoritariamente por inmigrantes provenientes
de la región central del país— adoptó también el uso de esta variante, con ligeras variantes fonológicas, probablemente por influjo de la inmigración chilena del siglo XX.
En el noroeste del país, por un lado, y en el Nordeste argentino, por otro, la influencia del
quechua y del guaraní, respectivamente, ha dado origen a dialectos algo distintos,
que a su vez presentan variaciones subdialectales regionales.
El argentino Ernesto Guevara fue apodado el che debido al uso frecuente de la característica
muletilla argentina che. El influjo del castellano chileno es perceptible en la fonología de la
región de Cuyo, aunque el léxico y la gramática se han visto menos afectados.
En el altiplano andino, el español andino es el dialecto de referencia. La provincia de Córdoba
y en especial su capital provincial, posee una curva de la entonación singular, distintiva aún a
primera oída.
Otros rasgos significativos del español hablado en Argentina, aparte de los lexicales
(en los que abundan italianismos, quechuismos, guaranismos, y araucanismos),
son el yeísmo con rehilamiento y el uso corriente de la expresión che.
El yeísmo con rehilamiento, pronunciación de la ll y de la y como una fricativa postalveolar,
se encuentra muy extendido en el habla culta, con la excepción más notable
del Nordeste argentino.
El idioma guaraní (avañe'ë) cuenta con hablantes en todo el Nordeste y, especialmente,
en el interior de la Provincia de Corrientes.
El idioma quechua cuenta con gran cantidad de hablantes en la provincia de
Santiago del Estero, donde es denominado quichua, y también en la provincia de Jujuy,
en una variedad de este idioma más similar a la que se habla en Bolivia.
En la periferia de las grandes aglomeraciones urbanas, producto de constantes
migraciones del noreste argentino, de Paraguay, Bolivia y Perú, hay hablantes
del guaraní, quechua y aimara.
En algunas zonas limítrofes con el Brasil, es habitual el uso del portuñol,
hibridación del español de Argentina con el portugués de Brasil.
Diversas comunidades de inmigrantes e hijos de inmigrantes todavía mantienen
las lenguas de su región de origen, aunque este uso se pierde a medida que avanzan
las generaciones.
El más destacable por la cantidad de hablantes es el italiano, siendo otros destacables
el alemán, japonés, portugués, polaco, y más recientemente el chino mandarín.
Algunas jergas se han extendido tanto que han merecido tratamientos especiales,
como el lunfardo y el rosarigasino. El primero se halla muy difundido por su uso en
las letras del tango, pero ha perdido buena parte de su influencia en el habla corriente.